Qué sopresa cuando nuestro compañero Santi, nos comentó que su “padre y su madre” (él vive con una familia en Gotanda) nos habían invitado a él y a tres de nosotros a visitar durante el fin de semana el pueblo de Hakone (Kanagawa).
Lo interesante del viaje, es que dormiríamos en un Ryokan (casa tradicional japonesa de puertas correderas, mesa dimnuta en la que hay q sentarse en el tatami para comer, y futón para dormir) y que además podríamos disfrutar de un Onsen (baño tradicional japonés).
Habíamos quedado en la estación de Gotanda a las 8 de la mañana y allí estabamos todos. Santiago nos presentó a sus “padres”, y en cinco minutos estabamos todos subidos en un monovolumen Mitsubishi de tres filas de asientos y rumbo a Hakone.
Paramos una media hora en un pequeño pueblecito de montaña donde se hacían grabados en madera, y te los enseñaban como un museo, con una guía que explicaba el proceso… no me enteré de nada y además me mareé con el calor y el fuerte olor a barniz que había XD.
La segunda parada fue para comer, y para nuestro asombro, fue en un restaurante de lujo, el del hotel Fujiya de Minayoshita, el primer hotel de arquitectura occidental de todo Japón, construído en 1878.


Una fuenta esculpida en piedra daba paso a un lujoso comedor, grandes mesas de mantelería blanca, miles de cubiertos, y camareros bien uniformados, con servicio de mêtre y somelieur… suerte que no nos tocaría pagar a nosotros…

Comí bastante bien, pollo al estilo francés, con una suave salsa muy rica, una sopa de miso y cómo no…. arroz para acompañar, pero estaba vez ¡tenía pan también!^^
Comer allí fue un lujo, miraras donde miraras era espectacular ya sea el valle de frondosos árboles por la ventana, o incluso el techodecorado con motivos florales pintados a mano.
Terminamos de comer y fuimos a otro pueblecito a tomar el té. La cultura del té es muy tradicional en japón y servir el té verde japonés se convierte en todo un rito.
Nos metimos en una tetería escondida en una callecita cubierta y una amable anciana nos sirvió el té…. en mi vida había probado algo tan malo >_< si de normal no me hace mucha gracia el té, os digo que este sabía a rayos y olía a pescado podrido… nos lo bebimos por compromiso y cuando los padres de Santi nos preguntaron que qué tal estaba respondíamos con una sonrisa falsísima: “-Oishi!! oishi desu!” (está muy bueno!)
(el de los pantalones rojos soy yo)

Yendo ya de camino al Ryokan los “padres” nos dijeron que miraramos a la derecha y justo encima del gran lago Ashi, pudimos ver el majestuoso Monte Fuji (Fujiyama) coronado en nieve… fue algo increíble, había visto ese monte cientos de veces en tantos mangas y animes y ahora lo tenía ante mis ojos. Parecía que estuviera volando porque sobresalía entre las nubes.

Después encontramos un mirador donde se veía aún mejor y nos hicimos una foto todos juntos.

Y continuamos nuestra ruta hasta que llegamos al Ryokan.
Una vez allí nos aconsejaron que si nos preguntan dijeramos que eramos familia, para que saliera más barato y tras descalzarnos y ponernos las zapatillas de andar por casa nos dijirimos a la habitación. Era una maravilla de habitación, totalmente equipada, con frigorífico, tele de plasma, aire acondicionado, water electrónico e incluso una ps2 para poder jugar.
Quizás me esperaba algo menos moderno… más antiguo, puesto era un Ryokan construído hace poco pero aún así mantenía las lineas de lo clásico: puertas correderas, minimesita, tatami, al que había que pasar descalzo y para dormir futones.

Como esto se está haciendo largo y aún queda la noche y el día siguiente lo divido en 2 partes para que sean más fáciles de leer. Un saludo.